Cuándo la fórmula del carry trade funciona y cuándo falla
En Argentina, la fórmula del carry trade suele funcionar cuando se combinan tres condiciones: tipo de cambio relativamente estable, tasas de interés reales positivas en pesos y ausencia de restricciones severas para entrar y salir del mercado de cambios. Bajo ese entorno, el resultado efectivo en dólares se aproxima a la diferencia entre la tasa en pesos y la tasa en dólares, descontando una depreciación moderada del peso. Ejemplos de este comportamiento se vieron en 2016-2017 y en algunas ventanas de 2023-2024, cuando la apreciación o estabilidad cambiaria permitió que el rendimiento estimado por la fórmula se reflejara en la cuenta del inversor.
La fórmula deja de describir bien la realidad cuando el peso se devalúa más rápido que el retorno acumulado en pesos, o cuando aparecen shocks de liquidez, cambios regulatorios o saltos discretos del tipo de cambio. En episodios como 2018, la salida de capitales y la crisis cambiaria hicieron que ganancias acumuladas durante meses se evaporaran en pocas semanas, lo que descolgó por completo el resultado real respecto del cálculo teórico. También quedan desfasados los pronósticos de carry cuando se imponen cepos, nuevos impuestos a la compra de divisas o restricciones a giros al exterior.
En la práctica, la fórmula es una buena aproximación en fases de estabilidad relativa, pero se vuelve insuficiente en un régimen como el argentino, con ciclicidad marcada de entrada y salida de capitales. Para que el cálculo tenga valor operativo, el usuario tiene que mirar además el régimen cambiario, la probabilidad de devaluación discreta, la trayectoria de la inflación y las reglas de acceso al mercado oficial. Sin ese chequeo de contexto, el carry trade deja de ser una operación de tasa y se convierte en una apuesta sobre cambios de régimen.
Fórmula básica del carry trade aplicada a Argentina
El carry trade clásico consiste en financiarse en una moneda de baja tasa de interés y colocar el capital en otra con tasa más alta. En la versión minorista argentina, la secuencia típica es: vender dólares, recibir pesos, invertir en plazos fijos, bonos o fondos en pesos y, al cierre, recomprar dólares. El objetivo final se mide siempre en dólares: terminar con más dólares que al inicio.
En términos simplificados, el rendimiento esperado en dólares puede expresarse como:
- retorno en pesos por la tasa local
- menos la pérdida de valor del peso frente al dólar en el mismo período.
La fórmula supone que las tasas de interés no cambian bruscamente, que el tipo de cambio se mueve en forma gradual y que no hay trabas para liquidar posiciones y acceder a las divisas. También asume que no surgen controles de capitales ni cambios impositivos sobre la operatoria cambiaria que alteren la ecuación de salida.
En una plataforma de trading como FxPro, la lógica del carry se refleja en los swaps de divisas (coste o beneficio por mantener una posición overnight) y en los precios de futuros de dólar o CFDs sobre bonos. Allí se observa el diferencial de tasas implícito y se puede comparar la rentabilidad teórica con el riesgo de depreciación contenido en la curva de tipos de cambio a futuro.
Períodos en los que la fórmula se ajustó a la realidad
La experiencia argentina muestra varios momentos en los que el cálculo teórico y el resultado efectivo estuvieron alineados. Entre 2016 y 2017, el tipo de cambio oficial se movía en forma relativamente predecible, las tasas en pesos eran altas en términos reales y el acceso al mercado de cambios era fluido. En ese entorno, la rentabilidad en dólares de quienes vendían dólares, tomaban posiciones en pesos y luego recompraban divisa terminó cerca de lo que anticipaba la fórmula.
En 2023-2024 surgieron nuevas oportunidades puntuales, asociadas al ajuste inicial de precios relativos y al aumento de tasas reales. Un ejemplo citado en el mercado fue la estrategia de posicionarse en un bono CER como el BONCER 2026, sumando una cobertura cambiaria con derivados, con un carry trimestral estimado en torno a 3,3 por ciento y volatilidad cercana a 3,5 por ciento. La clave de estos esquemas es que el rendimientos real en pesos de Argentina se ubica entre los más altos de emergentes y, con cobertura adecuada, parte del diferencial puede capturarse sin exposición plena a la devaluación.
Analistas locales señalan que, más que desaparecer, el carry trade se volvió selectivo. Se pasa de la simple "bicicleta" de plazos fijos a combinaciones de bonos CER, bonos duales y futuros de dólar, ajustando la estrategia para que la fórmula de tasa diferencial se mantenga válida dentro de ciertos rangos de variación cambiaria.
Contextos en los que el carry trade se desancla de la teoría
El principal factor que rompe el vínculo entre fórmula y realidad es una devaluación del peso superior al rendimiento acumulado en pesos. En 2018 se observó un caso típico: tras un período de ingreso de capitales de corto plazo, la suba del riesgo país y el cierre del financiamiento externo detonaron una salida rápida. El tipo de cambio pegó saltos discretos y las posiciones de carry que parecían ganar se transformaron en pérdidas en dólares.
Otra fuente de divergencia son los cambios de reglas. Controles de capital, límites a la compra de divisas, impuestos sobre la adquisición de dólares oficiales o restricciones para girar fondos al exterior alteran la capacidad de cerrar la operación según lo previsto. La fórmula de carry presupone movilidad de capitales, algo que en Argentina ha sido intermitente.
Distintos economistas han vinculado este patrón a ciclos de entrada de capitales especulativos, apreciación cambiaria, pérdida de competitividad y posterior crisis de balanza de pagos. En esa lectura, el carry trade no es un error individual sino parte de un mecanismo recurrente. Cuando la confianza se revierte, el tipo de cambio corrige de golpe y el cálculo gradual basado solo en tasas deja de capturar el riesgo principal.
Instrumentos de cobertura y diseño de la estrategia
Para acercar el resultado real a la fórmula, incluso en un entorno volátil, se emplean coberturas específicas:
- Bonos CER: ajustan capital e intereses por inflación, reducen el riesgo de pérdida real por suba de precios internos.
- Bonos duales: pagan el mejor rendimiento entre inflación y tipo de cambio, protegen frente a escenarios de fuerte devaluación o alta inflación.
- Futuros de dólar: permiten fijar por adelantado el tipo de cambio al que se convertirán los pesos a dólares al cierre de la estrategia.
- Derivados sobre divisas: ofrecen estructuras adicionales de cobertura ante saltos bruscos del tipo de cambio.
En una plataforma como FxPro, un cliente puede armar combinaciones del tipo: posición larga en un bono CER o dual a través de CFDs, junto con una posición corta en futuros de dólar o en pares de divisas peso/dólar. Ese armado replica el carry pero limita la pérdida potencial asociada a una devaluación fuera de rango.
La gestión de riesgo implica monitorear en tiempo casi real variables como la brecha cambiaria, la dinámica de reservas del banco central, la tasa de inflación, el nivel de tasas reales, el riesgo país y las señales de política económica. Una degradación simultánea de estos indicadores suele anticipar que la probabilidad de ruptura de la fórmula está aumentando.
Importancia del timing y de la experiencia histórica
El timing es un componente crítico del carry trade argentino. Un mismo esquema de tasas y cobertura puede ser rentable si se ejecuta en la fase de entrada del ciclo y destructivo si se mantiene durante la fase de salida. Históricamente, los períodos de carry exitoso coincidieron con discursos oficiales orientados a atraer capital financiero, cierta estabilidad cambiaria y acceso a mercados, mientras que los colapsos llegaron con crisis de balanza de pagos y acuerdos de emergencia con organismos internacionales.
Desde el punto de vista de la política económica, se ha señalado que el carry trade puede reducir transitoriamente la presión sobre el dólar y facilitar el financiamiento en pesos, pero esos beneficios son reversibles si el aumento de pasivos en moneda local deriva luego en emisión o en ajustes abruptos. Para el inversor, la lección central es que la fórmula de diferencial de tasas es solo el punto de partida: la decisión final debe ponderar la probabilidad de cambio de régimen y la facilidad para desarmar posiciones a tiempo.
| Escenario argentino típico | Fórmula de carry trade | Resultado probable |
|---|---|---|
| Estabilidad cambiaria, tasas reales positivas, sin cepos | Se cumple de forma aproximada | Ganancia cercana al diferencial de tasas |
| Devaluación brusca, salida de capitales | No refleja el riesgo real | Pérdidas súbitas en dólares |
| Controles cambiarios y restricciones regulatorias | Presupone libertad que no existe | Dificultad para cerrar la operación |
| Uso de bonos CER/duales con futuros de dólar | Fórmula ajustada por coberturas | Mayor alineación entre teoría y resultado |
En síntesis, el carry trade en Argentina puede replicar la lógica teórica en ventanas específicas, pero su viabilidad depende de factores macro, regulatorios y de timing que exceden el cálculo de tasas. Plataformas como FxPro proporcionan los instrumentos para implementar y cubrir estas estrategias, pero la responsabilidad de evaluar si la realidad acompaña a la fórmula recae siempre en el análisis del usuario.
Frequently asked questions
¿Cuándo el carry trade en Argentina da el resultado que promete la fórmula de diferencial de tasas?
¿Por qué el carry trade en pesos argentinos puede fallar incluso con tasas altas?
¿Qué instrumentos se usan hoy en Argentina para hacer carry trade con cobertura cambiaria?
¿Por qué al gobierno argentino le conviene que exista carry trade en pesos?
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